Martina fue la ultima de la camada. La numero 13 en orden, la bebe.
Cuando Martina tenia 3 anos nació Perla, que era la hija de una de las primeras hijas de la camada. Me explico, Martina es tía de Perla, pero se criaron casi como hermanitas por ser contemporáneas. Suele pasar en las familias grandes, y las familias paisas suelen ser bastante grandes.
Perla se caso super joven, 19 añitos, con Daniel un militar ejerciendo a los finales de los 80's, época dura en Colombia, el país tenia muchos problemas con la guerrilla y los carteles. Por su trabajo los trasladaron a Granada, Meta, donde había un batallón. La familia nunca había escuchado sobre este pueblo, pero con la noticia de Perla lo ubicaron en el mapa. Granada era muy lejos de la zona cafetera, era en los llanos orientales y nadie de la familia conocía esas tierras.
La comunicación con Perla era por cartas y por teléfono. Todavía no se usaban los celulares, ni el Internet. La familia extrañaba mucho a Perla. Martina estaba en la Universidad, y decidió que en las vacaciones se iba a ir hasta Granada a visitar a Perla, pero quería llegar de sorpresa!
El plan quedó así, la mama de Perla le dijo que le iba a mandar un paquete con unos regalos, y ella tenia que recibirlo en persona, para asegurarse que estuviera en la casa.
Se cuadro el viaje, y Martina decidió llevarse en el paseo a su otra sobrina Lola, para que la acompañara. Lola tenia 10 añitos, y le pareció buenísima idea. Martina y Lola se fueron a Bogota desde Pereira con una familia amiga, que les ofreció llevarlas en el carro. Aparte de que casi se van por un voladero cruzando la linea porque había aceite en la carretera, el viaje estuvo bien y luego de 10 horas llegaron a Bogota, la gran Capital, en donde se quedaron a dormir esa noche, para continuar su viaje la mañana siguiente. Tenían que ir al terminal y tomar un bus que las llevara hasta Villavicencio y de ahí otro bus hasta granada, la jornada iba para largo, por lo menos otras 5 horas, pero todo era parte del paseo y les daba mucha emoción imaginarse la cara de Perla al abrir la puerta y verlas ahí paraditas.
Las indicaciones de la mama de Perla fueron que al llegar a Granada, se podía tomar un taxi hasta el batallón, pero nadie de la familia había ido a Granada.
Desde la ventana del bus podían ver el paisaje plano y vasto de los llanos orientales, tan diferente a las montanas verdes llenas de café y plátano del eje cafetero. Sabían que se estaban acercando. Por fin llegaron al terminal de granada. Al bajarse la primera observación de Lola fue que las calles no estaban pavimentadas. Martina empezó a buscar un taxi, pero no se veían... ni uno. Martina pregunto a alguien en el terminal que donde podían tomar un taxi, la persona le dijo "para donde van?" Para el batallón contesto Martina. El señor le dijo que no que no habían taxis, pero que podía tomar un bus y que ese las dejaba al frente.
Martina y lola se montaron en el bus, era obvio que ellas no eran del pueblo, por su ropa y sus maletines. En el bus habían locales y varias personas iban con sus gallinas (vivas), verduras, etc. Martina se ubico cerca del conductor y le pidió el favor que le avisara cuando fuera la parada del batallón. No fue muy largo el trayecto y el conductor les aviso que ya estaban al frente del batallón.
Martina y Lola se bajaron super emocionadas, por fin iban a ver a Perla y darle la gran sorpresa! Hablaron con los soldados en la portería del batallón y dijeron para donde iban. Uno de los soldados las acompañó hasta la casa de Perla, todas las casas eran del mismo estilo, del mismo color, pero el soldado las llevo hasta una y dijo, esta es. El soldado se devolvió a la portería y las dejo solas para que tocaran. Martina y Lola miraron la casa y vieron que todas las cortinas estaban cerradas. Se acercaron a la puerta y ya iban a tocar cuando notaron un papelito pegado en la puerta. En la nota decía lo siguiente: "la persona que trae el paquete por favor llevarlo a la casa de al lado, estoy donde mi vecina. Gracias"
Martina y Lola caminaron a la casa del lado con sus maletines puestos y con la ansiedad aumentada de ver a Perla! Martina toco la puerta de la vecina con entusiasmo, y una mujer abrió la puerta, pero no salio Perla.
Martina saludo y le dijo a la mujer:
"Buenas tardes, estamos buscando a Perla".
-La mujer respondió, "Buenas, si, ustedes son las que le vienen a traer el paquete?".
Martina y lola se miraron y sus ojos revelaron nervios y algo de sosobra.
"Si, pues es que NOSOTRAS SOMOS el paquete"
-La mujer puso cara seria y de asombro... también se le vio algo de confusión.
Martina dijo, nosotras somos la tía y la prima de Perla y veníamos a darle la sorpresa y a visitarla esta semana.
La mujer abrió la puerta del todo y les dijo, "por favor pasen y siéntense" Les ofreció algo de tomar y se sentó con ellas en la sala.
Ahí les dijo que Perla le había pedido el favor de recibir el paquete que le había mandado la mama, porque ella se había ido de paseo con el esposo a celebrar su primer aniversario de casados. No había como comunicarse con ella y no regresarían hasta el fin de semana. Era lunes.
Martina la vio peluda... que hacía?, estaba con una culicagadita de 10 años, y eran como las 4 de la tarde... si se devolvían a Bogotá se iban a demorar por lo menos otras 5 horas metidas en el bus... que diíta!
La señora les vio la cara de tristeza a Martina y a Lola, las de la sorpresa fueron ellas y no tuvo final feliz, mas bien final frustrado...
Depronto eso conmovió a la mujer y les dijo que si querían se podían quedar en la casa de ella esa noche y que al otro día podían salir madrugadas para Bogotá. Martina le agradeció la oferta y la tomo. Eran perfectas extrañas pero la buena voluntad de la mujer les salvo el día y por lo menos podían descansar esa noche de tanto viaje. Al otro día se despertaron a primera hora y el esposo de la mujer les hizo el favor de coordinar un jeep del batallón para que las llevara al terminal. Se salvaron de tomar el bus con las gallinas...
En el bus, Martina le dijo a Lola, yo por aquí no vuelvo ni a deshacer los pasos... Lola le dijo "yo tampoco" y se rieron, porque con llorar no se ganaban nada.